Descanse en Paz
3 de marzo de 1933 - 9 de mayo de 2013
Lo deja. Tras más de 120 películas, se va. Insiste: no quiere saber ya
nada de trabajar. Se marcha a disfrutar de la vida, su mujer y sus
nietos. De despedida, el Goya de honor.
Anda que no va usted sobrado de confianza.
¡Que sí, hombre, que sí, que voy a ganar los dos, aunque le joda a Garci!
Eso, la que ha montado usted con su cabreo con Garci. ¿Pero no eran ustedes íntimos? Éramos, éramos, pero se acabó. Cosas.
Hombre, será un mal rollo pasajero. No, se acabó para siempre. Y mira que José Luis ha estado en casa, yo en la suya, me ha llorado en el hombro y yo a él y todo eso, pero se acabó. A mí no se me hacen estas cosas. [A la pregunta de cuál fue el motivo concreto del desencuentro, Alfredo Landa contesta con una larguísima, personal e intransferible explicación plagada de pelos y señales, explicación que no se publica aquí porque así lo ruega el interesado].
Bueno, ¿y qué hará si gana los dos 'goyas'?
Invitaré a todo el mundo a casa a tomar dry martini, porque no sé si sabe la gente que yo hago el mejor dry martini del mundo. Lo tengo todo escondidito en un cajón de la nevera que sólo puedo tocar yo. La ginebra, las copas, el vaso mezclador, todo. Dejo huella con el dry martini, dejo huella.
Así que Alfredo Landa, natural de Pamplona, hijo de guardia civil, criado en San Sebastián, emigrado a Madrid, inventor del 'landismo'...
Pues sí. Hombre, yo a San Sebastián la respeto y la quiero mucho, allí paseé la pubertad y esas cosillas, pero, este... ¡Yo soy navarro, ante todo y por encima de todo, navarro! Y que no me toquen el magro con el tema. Ser navarro marca nivel. Yo hace poco dije en una entrevista que nada de que Euskadi anexionara Navarra. ¡En todo caso, que Navarra anexionara Euskadi! Bueno, pues recibí muchas llamadas de familiares, y sobre todo la de mi primo Javier, que me soltó: "¡Oye, Alfredo, te llamo porque me has puesto a cien, y porque tienes unos cojones como el caballo de Santiago!".
Por cierto, perdón; la primera pregunta de esta entrevista tendría que haber sido '¿qué tal esa salud?'. Y yo te hubiera contestado: ¡Maravillosa! Todo en orden. Muy bien. [Dibuja con las manos un gesto definitivo de que todo está resuelto].
También su mujer estaba delicada. ¿Cómo se encuentra ahora?
Estupendamente, fenomenal. Un milagro. Si estaba casi muerta .
Bueno, es de suponer que el médico le habrá quitado a Alfredo Landa lo del 'dry martini'.
¡Nada de eso! Mira: Augusto, mi médico, me dijo que comiera y bebiera lo que quisiera; hombre, con medida, como todo en esta vida. Me pidió que procurara no pasarme con la bebida destilada, eso sí. Normal. Pero tomo, tomo, ¿eh?, aunque no abuso. Hombre, cuando hay que celebrar algún evento gordo y tal... Por ejemplo, cuando gane los dos goyas caerá alguno, claro.
De lo que sí se ha retirado es del cine. O eso dice. ¿Nos lo creemos?
Nos lo creemos, nos lo creemos.
Pues se ha tirado casi medio siglo haciendo películas, y eso...
Quítale lo del casi.
Y eso acojona. No.
Hombre, visto desde fuera, impresiona. Ciento veinte películas a las espaldas. Ah, no sé, no me he puesto yo nunca en la piel de los de fuera, sólo en mi piel. Hombre, yo comprendo que, según la forma de ser que uno tenga, la visión de la vida y tal, pueda impresionar. Pero a mí no, nada.
¿Cabe o cabrá alguna dosis de arrepentimiento? ¿Ha empezado ya el camino hacia la nostalgia?
¿¡Quééé diiices!? Mira, esa decisión yo la tomé en el mes de marzo, pero la tenía pensada desde las navidades anteriores. Y me lo pensé mucho, le di muchas vueltas a la cabeza, y calibré mucho lo que entrañaba la decisión de retirarme. De no hacer ni una película más, de decir adiós, de empezar a verlo todo desde fuera, con cariño, pero desde fuera. Y al cabo de muchos días de pensar me dije: "¡Lo tengo claro!". Y cogí a Maite, mi mujer, y le dije: "Siéntate, que tenemos un temita importante". Porque Maite es mi 50%, mi proyección, mi pensamiento, mi modo de estar y de hacer...
¿Su prolongación? ¿Y usted la suya?
Sí. Totalmente.
¿La persona que ha limado el diamante en bruto, con perdón, que iba dentro de Alfredo Landa?
Pues sí, porque si hay diamante, es verdad que es bien bruto. Bueno, pues nos tomamos un pelotazo y se lo expliqué. Le dije que acababa de rodar Luz de domingo, de Garci, y que, aunque no había tenido problemas con nadie, había sido para mí una experiencia incómoda por cómo se habían hecho ciertas cosas y por la trayectoria que había tomado la película. Película en la que, por cierto, yo estoy fenomenal, porque es uno de mis dos o tres mejores papeles, pero que a mí no me gusta cómo quedó. Y le dije a Maite que eso me había hecho pensar mucho. Y que la conclusión era que me iba a retirar. Bueno, que nos íbamos a retirar. Pero que necesitaba consultárselo. Ella me miró y me contestó: "Olé". Me dijo eso la tía. Y se quedó zanjado el tema.
Ya, pero repito: ¿ha asomado la nostalgia? Absolutamente nada. Y eso que la posible nostalgia fue una de las cosas que más calibré al tomar la decisión. Yo sé que voy a perder muchas cosas de las que ayudan a vivir la vida, pero eso no es lo importante. Es cojonudo, porque yo voy mucho al cine -dos o tres veces por semana, seguro- y en ningún momento he sentido envidia. Qué raro. Soy más raro que la pera. Hombre, yo vi la peli esa alemana de La vida de los otros y vi a ese actor que estaba del carajo de la vela de bien, pero nada, nada de envidia.
¿Qué cosas descubre uno tras tomar la decisión de dejarlo? Pues una de las cosas importantes que yo descubrí fue que, en realidad, había circunscrito toda mi vida al cine. Oye, que llevo 47 años casado con Maite, más otros cuatro de noviazgo como aquel que dice. Eso es mucho arroz. Y ahora vamos a disfrutar. Y de los nietos, claro.
Pero hay toreros que se cortan la coleta y luego acaban renaciendo como el ave fénix. No será usted de ésos, ¿no?
¡Que nooo, que nooo! Mira, hay gente que me plantea eso y, vale, yo lo admito. Pero es que se olvidan de una cosa: yo soy navarro. Un tío serio. Y si digo una cosa, la digo y la hago. Soy un tío de principios.
Anda, ésa es una de las cosas que más dice la gente que tiene pero que en realidad menos abunda: los principios.
Bueno, vale, pues para mí son fundamentales. Y no hay que decirlos; hay que tenerlos y hacerlos.
O sea, que en el caso hipotético de que gane los dos 'goyas'...
¡Que no, que hipotético no, que me los van a dar!
Digo que ni en ese caso se replantearía la retirada, ¿no?
No, nada, ¡mecagüendiez, si sería la retirada ideal! Mira, un día, hablando con Jesucristo -porque yo suelo hablar mucho con él a título de "oye, tú, joder, lo esto y lo otro"-, le dije que ya sabía que iban a venirme con ofertas y cosas si ganaba el Goya. Pero, nada, no hay nada que hacer. Ya pueden venir, ya. Bueno, ya he
tenido ofrecimientos, ¿eh? Pero nada, nada.






